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| 17Oct2016

La semana: 10 a 16 octubre 2016

Por: Alfonso Morales Celis

CHILE. La preparación de las protestas ciudadanas en contra del sistema previsional imperante en Chile, han concentrado gran parte de la agenda noticiosa de la semana. El domingo 16 de octubre, una semana antes de las elecciones municipales, se manifestarán a lo largo de todo el país las diversas organizaciones sociales que han surgido espontánea y vigorosamente, para exigir al Gobierno un cambio estructural en el modelo de capitalización individual impuesto por la dictadura y que hasta la fecha se mantiene vigente ante la pasividad o más bien complicidad de la clase política… de toda la clase política. El reclamo popular se masifica y manifiesta en las calles del país, en tanto el Gobierno sigue en su empeño de proponer soluciones que no van al fondo del asunto. La protesta agrupa a personas de todos los sectores sociales y políticos, que se ven perjudicados por un sistema que dejó de lado variables tan decisivas como el monto de los salarios. Los bajísimos sueldos que ganan los chilenos por su trabajo no permiten una capitalización que efectivamente entregue jubilaciones dignas a los cotizantes. El promedio de las pensiones se encuentra entre los 200 mil pesos (unos 250 euros), lo que corresponde a un 40% de la renta al estar en activo.  La masividad de las manifestaciones parece no conmover al Gobierno ni a la clase política, que siguen empeñados en derrotar al movimiento social, más que en encontrar soluciones que cambien, aunque sea gradualmente, el sistema de pensiones. Irrita aún más a la gente el hecho que se mantienen los privilegios en las jubilaciones de las Fuerzas Armadas, Carabineros, Investigaciones y Gendarmería. No se entiende esta actitud en un gobierno que se autocalifica de “progresista” y menos que esa iniquidad se mantenga inalterable por más de 35 años.

El revuelo provocado por los errores en los padrones electorales ha sido enorme. Los dos servicios públicos implicados en el problema, Servicio Electoral y Servicio de Registro Civil, han optado por culparse el uno al otro sin adoptar medidas para solucionar la anomalía. A tal extremo ha llegado la insensatez, que a falta de una semana para las elecciones municipales, aún hay ciudadanos chilenos a los que de forma discrecional se les ha modificado su domicilio, de modo que hay casos de personas que viviendo en Santiago, por ejemplo, les correspondería votar en la Antártida o en Isla de Pascua. Nadie responde por los errores, nadie reacciona ante el desaguisado. La irritación social va en aumento, especialmente si, como se ha sabido últimamente, el problema estaba en conocimiento de ambos servicios desde hace unos dos años. Los medios de comunicación han dado debidamente cuenta de la situación y sus consecuencias, pero al parecer nadie, ni el Gobierno, escuchó las señales de alerta. Recién ahora, cuando faltan seis días para las elecciones municipales, se citó a un Comité Político en La Moneda para buscar la forma de resolver el problema.  Para ello necesita del acuerdo de todos los partidos políticos y, por lo que se ha sabido, no todos están por la labor de legislar a toda prisa para salvar un error que se dejó crecer sin ninguna responsabilidad. Los perjudicados son cerca de 500 mil ciudadanos y su elevado número aumenta la desconfianza de los ciudadanos. Sin duda, una pésima forma de evitar una abstención muy alta como la que se espera.

 

ESPAÑA. La agenda noticiosa estuvo centrada en los casos de corrupción, que sin descanso estremecen al país. La constatación, por si faltaban evidencias, de que la corrupción estuvo cuidadosamente organizada y que fue aplicada de forma sistemática ha golpeado a todos los sectores sociales y especialmente políticos del país. Especialmente cuando se produce en momentos en que los plazos para desbloquear la situación política y permitir que finalmente se constituya un gobierno llegan inevitablemente a su fin. El término del bipartidismo se ha manifestado sin dudas ni contemplaciones y sido capaz de mantener un gobierno en funciones por más de 300 días.  Pero, no sólo esa consecuencia ha provocado el nuevo escenario político. El PSOE ha sido golpeado internamente de forma tal que se encuentra inmerso en un proceso muy cercano a la fractura. El cese fulminante del Secretario General, Pedro Sánchez, en el último Comité Federal, fijó claramente las dos posiciones que se debaten intestinamente en el partido. El “No es no” fue derrotado por la abstención técnica para permitir el gobierno de la derecha representada por el PP y encabezada por Mariano Rajoy. Para dirigir este proceso se designó una gestora encabezada por el  Presidente de la Comunidad Autónoma de Asturias, Javier Fernández. La tarea es en extremo complicada, pues las bases, por lo menos una gran mayoría, no está dispuesta a facilitar nada al PP. La situación se ha complicado con el resultado de las elecciones en el PSC, en las que triunfó con más del 50% Miquel Iceta. Aunque  bien es verdad, que si el resultado hubiese sido distinto, la posición de los catalanes no habría variado ni un centímetro. Por otro lado, las declaraciones de Francisco Correa ante los tribunales, que no dejan duda acerca del financiamiento irregular del PP, dejan en muy mal pie a quienes piden la abstención para ceder el gobierno a un partido corrupto y que deberá comparecer ante la Justicia para responder de sus turbios manejos. Para ponerle aún más difícil la tarea a la gestora y a los barones que apoyan la idea de la abstención, el Gobierno en funciones acaba de premiar a Ana Matos, esposa de Jesús Sepúlveda, uno de los cómplices de Correa, en un cargo en Europa. La decisión tiene todas las características chulescas de quien tiene la convicción de que haga lo que haga, Ciudadanos y el PSOE ya no tienen otra alternativa que rendirse y apoyarlo. Los movimientos para recoger firmas entre los militantes para que se llame a un Congreso y los que piden una consulta a las bases, al parecer tienen el partido perdido. Quien quiera que sea el que dirige desde las alturas los destinos del PSOE ya ha tomado la decisión y ha bajado el pulgar para que se cumpla su sentencia.