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| 26Sep2016

La semana: 19 al 25 de septiembre

Por: Alfonso Morales Celis

Chile. El proyecto para elegir directamente a los intendentes regionales no logra avanzar en su prolongada tramitación parlamentaria. Pese a los llamados insistentes que desde todo el país se hacen para aprobar la normativa que permita a las regiones elegir su máxima autoridad, les dé mayor autonomía y agilice el traspaso de facultades, los honorables hacen oídos sordos al clamor descentralizador y se han dedicado, calculadora en mano, a poner trabas al avance del proyecto. Los pretextos son varios, pero principalmente se refieren al estudio más detenido que requiere una medida de esta envergadura. Empezaron retrasando al máximo el porcentaje que debía obtener el ganador para ser proclamado. Unos querían mayoría absoluta, otros simple. Finalmente se transó en el 40%. No se puede improvisar, dicen. Primero hay que establecer claramente las facultades que se traspasarán, cuáles serán los recursos con que contarán los gobernadores regionales (ese nombre tendrían) y después aprobar la ley. Todo a su tiempo. Parece una reflexión sensata. Pero, detrás de todo este montaje se esconde un evidente temor de los actuales representantes populares de perder parte importante del poder que hoy ejercen sin contrapeso en las regiones. Les asusta que surja una figura que haga peligrar su escaño. De ahí nacen las dudas que alimentan las postergaciones de un proyecto que, ante la indignación e impotencia de las organizaciones políticas y civiles de las regiones, no avanza y amenaza en convertirse en una nueva frustración provocada por el incumplimiento del programa ofrecido por este gobierno. Demás está decir que estos hechos tienen como consecuencia la baja permanente en la aprobación de la clase política por parte de la ciudadanía. Aunque, visto lo visto, pareciera no importarles demasiado. ¿Con qué cuentan para conseguir su objetivo?, pues, con la desidia y la resignación del respetable.

A un mes de las elecciones municipales, este viernes se dio comienzo oficial a la campaña. Las nuevas reglas del juego limitan los gastos, la cantidad de publicidad y los lugares donde puede ubicarse. Aunque el mes de campaña autorizada por el Servicio Electoral (SERVEL), todavía resulta demasiado larga, la diferencia con lo que existía hasta ahora es considerable. Además, a vista y paciencia de las autoridades, todos y cada uno de los candidatos y partidos se las ingeniaba para burlar las normas y comenzar sus actividades propagandísticas con muchísima antelación a lo autorizado. La nueva ley electoral, aprobada entre rezongos de los incumbentes, pone un poco más de orden en las ciudades que se veían invadidas por carteles y pegatinas, y tranquilidad en los ciudadanos atosigados por los innumerables puerta a puerta. Y, al respecto, hay una pregunta que ronda desde siempre entre la gente: ¿es posible que un cartel que muestra a un señor desconocido y sonriente sea capaz de influir en nuestras decisiones? Por lo que se gastan los políticos… parece ser que sí. En todo caso, esta vez, las elecciones municipales se han visto relegadas a un segundo plano, ante el surgimiento incontenible de las presidenciales de 2017. El temor, entonces, es que la abstención puede ser aún más alta que en las últimas ocasiones.

 

España. Las elecciones gallegas y vascas llenaron la semana noticiosa en España. Pero, curiosamente, no por sí mismas, sino por las consecuencias que sus resultados puedan tener en la situación de bloqueo en que se encuentra el país. Lo importancia del resultado de esas elecciones se valorará en Madrid. En la Moncloa, en Ferraz, en Podemos o Ciudadanos. No se habló de otra cosa y la campaña fue intensa, incluso en el “día de reflexión”.

El domingo 25 de septiembre, dos horas después de cerrados los Colegios Electorales ya se tenían los resultados completos de ambas elecciones. Una demostración del buen funcionamiento de los organismos encargados de realizar el recuento de votos. Los resultados, en general, no se alejan mucho de lo que habían anticipado las encuestas (esta vez estuvieron más finas). En Galicia mayoría absoluta del Partido Popular (PP), y en el País Vasco, el triunfo fue para el Partido Nacionalista Vasco (PNV, aunque su mayoría relativa le obligará a pactar; seguramente con el Partido Socialista de Euskadi (PSE). En ambas comunidades autónomas ya no queda por hablar ni hacer. Todo quedó zanjado el mismo día de la elección.

Lo complejo, como se temía, se traslada a Madrid. Los plazos corren y si hasta ayer no se divisaba solución alguna, hoy todas las miradas están puestas en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). De la reunión de la ejecutiva este lunes y del Comité Federal convocado para el próximo sábado, muchos esperan alertas que pueda salir la solución al bloqueo; por un lado o por otro. Aunque la verdad sea dicha, esperan sin mucha convicción, porque hasta ahora los críticos de Sánchez nunca han aclarado su posición al interior de los órganos partidarios y una posible abstención para facilitar el gobierno de Rajoy pasaría por sobre el cadáver de Pedro Sánchez, quién no parece dispuesto a la inmolación. Al parecer esta semana es la decisiva. Veremos si el líder del PSOE, con el escenario de un descalabro electoral, es capaz de responder al eufórico e histriónico llamado de Iceta, que desde Cataluña suplica a Pedro Sánchez que resista, que nos libre de Rajoy… ¡Por Dios líbranos!